Hampton Shabby Chic, con Piola, su creadora, es uno de mis blogs de cabecera, no me acuesto sin haberla visitado. Desde mi punto de vista, y creo que el de todas las personas que le seguimos, es un espacio armonioso, pacificador del alma, y con un exquisito buen gusto, y no vayais a creer que estos son meros halagos gratuitos, si vais a su casa lo vereis, un encanto. Yo de momento le he invitado a la mía, esto es lo que nos cuenta:

Pángala se ha cambiado hace poco de casa y me ha invitado a visitarla.

Yo encantada porque  es una vecina bloguera, simpática, dicharachera como pocas, que siempre tiene una solución bajo la manga y si no la busca.

Más de una vez me ha sacado de una duda y recurro a ella porque hace digno honor al nombre de su blog: MISSOLUCIONES-PÁNGALA.

Hampton SC 1

 

Como ya sabía que el color base de su nuevo hogar es el morado, me presenté con un pequeño ramillete de muscari silvestre de dicho tono que le hizo mucha ilusión y combina fenomenal con el naranja, su color preferido.

Me estuvo enseñando su nueva casa, más  moderna y dinámica que la anterior, en la que cada estancia está presentada por divertidos dibujos. Presidiendo todos ellos su logo renovado y logradísimo: la mosca de brillante corazón.

Nos sentamos a tomar un pequeño refrigerio y, aunque Pángala monopolizó la conversación al principio, no sabía que cuando yo empiezo a contar no hay quien me pare. Sobre todo si hablo de reformas y mudanzas. Hace dos años que me mudé de casa y todavía me afecta,  porque si hay algo que me da una pereza inmensa es movilizar todas mis cosas.

Pero la necesidad de aproximarme a mi lugar de trabajo, evitando atascos y  prisas mañaneras, y el tener que mantener una casa de tres plantas con jardín, con los gastos y trabajo que conlleva, me terminaron convenciendo de la necesidad de mudarme: de un amplio chalet al norte de Madrid me cambié a un apartamentito de 60m2 en el centro de la capital.

Me apenó especialmente dejar mi jardín, que salvo el seto, cuidaba yo sola con pico, pala y carretilla. El seto lo hubiera cortado igualmente, que una es muy de querer hacerlo todo, demostrar que es capaz y no depender del género masculino, pero la inclinación de la parcela y la altura del seto me superó la primera vez que lo intenté. 101 cipreses tiene mi jardín, cien en el seto y uno exento y altísimo en el interior.

Hampton SC 2

La principal dificultad que encontré a la hora de buscar vivienda sin haber vendido aún la mía, era que mi nuevo hogar se iba a ver muy reducido en metros. En efecto, tras mucho buscar, encontré un piso de dos habitaciones muy bien distribuido, de manera que los 60 m2 son totalmente útiles. Se trataba de un bajo con altura de primero pero con muchísima luz y con una pequeña zona verde interior por lo que, desde dentro, parece vivimos aún en una casa unifamiliar.
Aparte de la luz y la proximidad a mi trabajo y al colegio de Javier, me sorprendieron algunos detalles de la construcción, como el maravilloso suelo de cerezo que se encuentra por todo el bloque, incluida las escaleras comunes, de modo que al salir por mi puerta no hay ruptura de las tablas, es un continuo.

El edificio tiene 20 años y mi casa había estado alquilada en varias ocasiones antes de yo comprarla. Necesitaba por tanto un buen lavado de cara y aproveché para hacer algunas cosas a mi gusto: quitar el gotelé, poner rodapiés en blanco, eliminar el poco agraciado mural de pladur del salón, reformar totalmente el baño que tenía rotos gran parte de los sanitarios, cambiar los muebles de la cocina (me arrepentí después de no haber cambiado también el alicatado, pero el curso escolar y los gastos se me echaron encima)

Me encantan las fotos antes/después y le mostré algunas a Pángala.

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Hampton SC 4

 

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Pero lo que más me gusta es ver mi casita ya colocada y vivida.

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¡Un placer haberte visitado, Pángala!