Sé que es cutre, pero qué pasa, estábamos acostumbrados y cierto es que lo vintage tiene el puntazo de no necesitar cuidado; sobre todo cuando ese carisma se lo has dado tú, y no es que te haya costado un dineral en una tienda guayona de objetos desfasados (con todos mis respetos, eh!, que a mi me gustan). 

 

 

 

 

Pero con lo afanosa que me puse  con la pintura, esto también cayó…