Quienes me seguís ya sabéis que “Hoy compartimos…” es un grupo de bloguer@s que cada cuarto lunes del mes escribimos sobre un mismo tema. Nos lo pasamos pipa, pues resulta sorprendente cómo un mismo título puede dar tanto de sí, normal, ya que nuestro «sarao» tiene miembros en ambos confines del mundo, ¡de verdad!

Este mes ha sido complicado, ¿cómo no?, pero lo hemos dado todo y aquí estamos para hablar de… algo que creí perdido y encontré

Hoy compartimos

 

  • Creí que había perdido el sentido común, pero no fue así, simplemente había aceptado un trabajo en la feria como mujer barbuda. En un alarde de raciocinio lo dejé, y me cambié a vendedora de fichas de los coches de choque

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  • Desesperada por escuchar interferencias me parecía que había perdido la sintonía de la radio y no fue asi, es que le estaba dando vueltas a la rueda del microondas.
  • Hubo una época en la que estuve algo decaída, me daba rabia pensar que ya no tenía tiempo para disfrutar, como en otros tiempos, de lo que para mí era un vicio: la lectura. Me llegué a plantear que tal vez me engañaba a mi misma y ya no me satisfacía tanto, hasta que me fijé bien en el título del libro y caí en que  estaba ya tres meses intentádolo con las páginas amarillas.
  • Como ya os contaba al principio, durante una época de mi vida trabajé en la feria como vendedora de fichas de los coches de choque. Me llamaron para que fuera al carromato-oficina y me dije: “Pángala, ya has perdido el trabajo”. Pero no fue así, me hicieron indefinida y pensé: otros 20 años trabajando en chándal y escuchando a Camela

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  • Torturándome por haber perdido mi viejo disco de Locomía, me di cuenta de que estaba  equivocada, lo había tirado a la basura, allí lo encontré.

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  • Soy una cobardica aprensiva y creí que nunca llegaría a iniciarme en el buceo, además de la posible sensación de asfixia, había escuchado que con la diferencia de presión saltaban los empastes de las muelas, ¡qué ruina!. Me armé de valor, pero finalmente no lo hice, pues cuando iba a realizar la inmersión, creí que que había perdido el equipo de buceo que había comprado de segunda mano en los chinos, y no fue así, Jacques Cousteau me lo cogió. Más tarde lo encontré, en un contenedor de basura del puerto deportivo
  • Pensaba que había perdido mi poder de convicción pero dí saltos de alegría cuando por fin el cajero del Banco de España tragó con el canje de tres fichas de los coches de choque por un billete de cinco euros
  • Me preocupé sobremanera cuando me paró la Guardia Civil para pedirme el permiso de conducir, como iba a toda velocidad pensé que lo iba a perder, sin embargo me tranquilicé consciente de que estaba siendo una exagerada, no lo iba a perder, era imposible porque  planeaba matricularme la semana siguiente en la autoescuela para obtenerlo por primera vez. Tras unos felices meses en prisión y varias prácticas en el patio de la cárcel… mi pena se prolongó por atropello múltiple

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  • Creí que había perdido jugando a las damas, y resulta que no fue así porque a lo que estábamos jugando era al ajedrez, lo que encontré fueron las gafas

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  • Pensaba que estaba leyendo la versión clásica de Don Quijote de la Mancha, pero perdí la esperanza en el capítulo en el que Sancho Panza se subía en un coche de choque. Fui a la biblioteca y encontré la de Cervantes Saavedra, Miguel. La otra, de de la Calzada, Chiquito, falca ahora una mesa.
  • Tras varias sesiones de depilación láser en las piernas creí haber perdido ya el vello, hasta que lo encontré atravesándome los vaqueros
  • Unas navidades descarté el turrón de jijona y el de chocolate, decantándome por el turrón del duro. Fue una estrategia de no engorde, ya que al durar más tiempo en la boca comía menos. Ya con el primer trozo creí que había perdido un diente. Una vez más me equivocaba, no perdí un diente sino tres. Tras la maniobra de atragantamiento de Heimlich, los encontré
  • Con todo el sueldo ganado en la feria nos fuimos un verano a una alejada y rudimentaria casita en el campo, creí que había perdido la cobertura del móvil pero estaba confundida, no teníamos luz e intentaba  llamar con una calculadora.

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Pero no vayas a creer que yo soy la única que cree perder cosas, a todas estas personas les ocurrió lo mismo, ¿increible?. Compruébalo en sus blogs, y también lo podrás ver en nuestra página de facebook.  Como te habrá parecido interesantísimo no puedes faltar al  blog de la quedada,  te esperamos.

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