Estaba leyendo el periódico mientras desayunaba. Era la tercera semana del mes, lo recuerdo perfectamente porque junto al café con leche tenia los tres donuts que corresponden a esa semana. Es mi semana favorita de desayuno. Los cuatro donuts de la última semana del mes se me antojan un poco exagerados, sobre todo si pienso que a los cinco minutos toca almorzar mi insustituible bocata de Pan Z.

El caso es que leí en el periódico, un anuncio en el que solicitaban actores para un trabajo de media jornada en la televisión. Como una vez me crucé en la calle con Jesús Vázquez y vi el coche que llevaba, se me ocurrió que trabajar en la tele debía de estar bastante bien pagado, y con ese trabajo podría por fin comprarme un kiwi, así que decidí presentarme a las pruebas.

El local que indicaba el diario estaba a cinco paradas en metro de mi casa, pero cuando llegué a la puerta y estaba a punto de entrar, un amable mazas me indico que me colocase al final de la cola. Cuando llegué al final me di cuenta de que de esa forma me encontraba a una sola parada de metro de mi casa y me cayó una lágrima. La chica que estaba delante de mí en la cola me preguntó que si me encontraba bien. Le dije que no y que si quería casarse conmigo. Me dijo que si y tras tres tristes segundos de meditación la encuadré en el cajón del psicópata así que me puse un monóculo y la ignoré hasta que se marchó en una calesa sin parar de reír sujetando un taburete de lona. Realmente no estoy absolutamente seguro de que lo de este último párrafo ocurriese ya que me estaba medicando y lo tengo un poco confuso. Bueno, continúo…

Inexplicablemente, la cola se iba reduciendo de manera drástica. No sabía lo que estaba ocurriendo en la parte delantera pero me parecía raro que avanzásemos tan rápido, y dicho sea de paso también me parecía extraño que nadie se añadiera a la cola detrás de mí, es decir desde que me incorporé fui el ultimo todo el rato. Como no paraba de girar la cabeza para comprobar si había alguien detrás de mí, la chica de delante me preguntó si el casting era para “Yo Claudio”

Finalmente, se aclaró el misterio del rápido avance. Ante tal mogollón, optaron por decirle a la gente en qué consistía realmente el puesto de trabajo en cuanto entraban por la puerta y la inmensa mayoría decidía marcarse a casa. Cuando entré en las oficinas alguien me informó de que las pruebas eran para televidente. Yo les dije que fenomenal, y les indiqué que yo llevaba años siendo televidente y que probablemente era una de las cosas que mejor hacía en el mundo. Rápidamente me sacaron del error, no se trataba de un trabajo de ver la televisión, sino de Tele-Vidente, vamos astrologo de madrugá.

???

¿Astrólogo, Vidente de madrugada? Mientras pensaba en las implicaciones del puesto, llegó mi turno. Al parecer habían descartado a todos los candidatos  y la táctica de las entrevistadoras pasó de ser de “selección de personal” a “selecciónenos, por favor”. Me preguntaron si estaría dispuesto a aparecer en la televisión a altas horas de la noche y responder a las preguntas que me realizarán las personas que llamasen en directo. Les dije que sí, pero les expresé mis dudas acerca de la moralidad del puesto, ya que yo no soy vidente y lo que es más, creo que nadie lo es. Me revelaron que si engañas a los demás pero es de forma vil, sin escrúpulos y vas de lleno a por la pasta, no pasa nada y es hasta éticamente recomendable, por eso no solicitan videntes sino actores. No les creí, pero como estaban buenas…

Hoy era el día. Me había preparado concienzudamente para mi primera aparición televisiva como vidente. En mi fuero interno seguía pensando que aquello era una estafa y no estaba bien. Como no quería que me reconociesen por la calle decidí que en lugar de gafas como tenía pensado, me colocaría una careta de soldador. Como me dijeron que podía vestir como quisiera siempre y cuando fuera un poco estrafalario, resolví que saldría vestido de fallera.

Bueno, ya era la hora. Me senté enfrente de las cámaras y apoyando las manos en la mesa espere hasta que el pilotito de las cámaras se puso en verde. Como me dijeron que era mejor para el negocio que fuese un poco teatral, me quede mirando fijamente a la cámara y arqueando las cejas hasta que pusieron el primer corte publicitario. Claro, aunque yo arqueaba las cejas y sonreía, no me di cuenta de que llevaba la careta de soldador y la gente pensó que me había dado una apoplejía. Fue un éxito que se ha convertido en un clásico, aun sale en los zapings. Tras la publicidad y con el público ya enganchado comencé:

Hola amigos de la noche. Bienvenidos a ¡Qué triste soy!, perdón, ¡estoy!. Hoy es mi primer programa y quisiera presentarme. Soy el doctor Nnie, (no iba a darles mi autentico nombre). Sacerdote del tiempo futuro. Autor de la afamada duología del frio, compuesta por el magnífico libro ¡Joder, que frio hace! y el no menos maravilloso ¡Pásate el cocidito!  y desde ahora mismo, tu consejero espiritual. Sin más, por favor, pasadme la primera llamada.

Hola buenas noches. Dime que es lo que quieres preguntarle al futuro y dímelo clarito que no estoy para interpretar cosas raras, (me habían dicho que era conveniente meterles un poco de caña a los que llamaban)

Me llamo Willy. Bueno verás, yo es que tengo un problema. Soy boxeador y últimamente he ganado unos kilitos. ¿Podré perderlos? Os acabo de enviar una foto de perfil, por si os puede ayudar. Por cierto, quería felicitarte por tú look. Esa imagen de fallera industrial es muy… peculiar y como no estas llamando a la puerta de mi casa no da casi miedo

Querido Willy, después de ver la foto que me has mandado creo que no tendrás grandes problemas para perder esos kilitos de más. Probablemente te baste con ducharte usando agua y bastante jabón y realizarte una limpieza profunda de oídos. Recuerda que la cera si es en kilos la puedes vender y así sacarte un dinerito que no está de más, y con la cantidad que se aprecia en la foto es posible que llegues incluso a bajar de categoría pugilísticamente hablando.

Bien, parece ser que ha picado otro.

Hola, buenas noches. Espero que no te importe que me esté comiendo este bocata de panceta, pero lo necesito para el trance…

Hola, soy Carola. Resulta que descubrí que mi novio me ha engañado repetidamente y como nos casamos la semana que viene me interesaría saber si dejará de hacerlo cuando estemos casados. Te envió una foto de los dos por si te ayuda. Soy la de la izquierda.

Vamos a ver si nos ponen la foto… Bien, ya la podemos ver. Mira Carola, ¿Escarola?  te iba a decir que las cartas dicen que seguramente tu novio se reformará, pero como soy una buena persona y me doy cuenta de todo esto es una estafa y me lo voy a dejar ahora mismo, te responderé lo que pienso. Tu novio es un vaina que te la va a pegar hasta en la boda. Se casa contigo por la pasta y sinceramente viendo tú foto no me extraña ya que eres clavada a Tyrion Lannister, sin ánimo de ofender. Buenas noches y hasta nunca…

Así es como acabo mi andadura como vidente televisivo. Recuerdo que nada más salir de allí me di cuenta que estaba sin trabajo y sin saber qué hacer con mi vida, así que por unas monedas recurrí a una adivina a ver que me decía…