Encontrar trabajo en la cafetería Starlacks fue una bendición. Por aquel entonces padecía una hemorroide del tamaño de un yak y el dolor me estaba matando. Era tan grande que si la hubiese hecho pública seguro que me hubiese llamado Pablo Motos para que la enseñase en su programa. Como dato curioso diré que gastaba un tubo de Hemoal cada vez que me ponía pomada. Me dolía tanto que me pasaba el día con el culo apretado y todos los músculos en tensión. Mis conocidos decían que por aquella época, mi postura “normal” era una mezcla entre Chiquito de la Calzada y el robot dorado de La Guerra de las Galaxias. No podía estar ni tumbado, por lo que me construí un armazón con el que conseguí dormir colgado. Como no disponía de espacio en mi minúscula habitación, lo tuve que instalar dentro del armario. El problema del armario es que lo encontré en la calle y disponía de muy poca altura útil, (debía de haber sido propiedad de Prince) con lo que me tocaba dormir de rodillas y al cabo de unas cuantas noches, se me llagaron las rodillas. El dolor era tal que me hice con unas rodilleras de patinador amateur, que aunque no consiguieron que desapareciese el problema, si lo mitigó al menos durante unos días. Las rodilleras trajeron nuevas complicaciones, por un lado me generaron nuevas heridas en la parte posterior de las rodillas, así como mala circulación de la sangre en las piernas debido a las gomas que las sujetaban y además, al hacer que aumentase mi estatura al estar de rodillas sobre ellas, tenía que inclinar el cuello hacia un lado a fin de poder caber dentro del armario. Así las cosas, transcurrida una semana, y tras la pertinente visita a un curandero por los dolores que se me generaban en la zona cervical, tuve que colocarme un collarín ortopédico. Con esta nueva medida, definitivamente ya no cabía en el armario, por lo que tuve que quitarme las rodilleras. Esto fue un alivio en tanto en cuanto mi circulación se recuperó. También sanaron las heridas posteriores de las piernas, pero comenzaron a sangrarme de nuevo las rodillas. Al final salí del armario y me puse a trabajar en Starlacks. En la cafetería me pasaba el día de pie, que era como mejor me encontraba, además me inflaba a café con lo que no me hacía falta dormir o al menos eso creía yo. Tras una semana de estar de pie constantemente y sin dormir, comencé a notar los efectos. Empezaron a salirme bultos en las piernas que aunque al principio creía que era híper-musculación de los gemelos, resultaron ser mega-varices en las dos piernas, lo sé porque una de ellas reventó dejando perdido el local y a algunos de los clientes. Por otra parte cuando me realizaron el pertinente reconocimiento médico de la empresa me detectaron hipertensión de record Guinness y una taquicardia que se oía desde la habitación de al lado y de la que llegaron a quejarse algunos vecinos. Desesperado por mi situación volví a mi puesto junto a la máquina de café y me puse a llorar. Al verme desolado, uno de mis compañeros vino a consolarme. Se trataba de Olegario, un chaval muy majo pero muy sordo. Me pregunto qué era lo que me ocurría, y yo para desahogarme se lo conté gritando para que pudiese enterase. Se enteraron él y todos los clientes. Cuando giré la vista me di cuenta de que entre la gente había risas y llantos a partes iguales. Habría mandado todo al infierno sino fuera por el pinchazo que me dio la hemorroide que me obligó a contraer un musculo de la espalda, lo que me dejo agarrotado en el suelo sin poder moverme. Afortunadamente, había en el local un médico que escuchando mi historia desde el principio  se había hecho una idea bastante exacta de cómo solucionar todos mis problemas. Me dijo que lo único que tenía que hacer era operarme de la hemorroide y todos mis problemas irían desapareciendo progresivamente. Agradecido y con lágrimas en los ojos le pregunte, desde el frio suelo, que cuánto costaría operarme. Tras un breve instante en el que por los movimientos en los dedos deduje que estaba calculando, el doctor me dio una cifra aproximada. Como pude, me levanté y me marche a comprar un armario más alto…