Lo de hoy no tiene mucha historia, lo sé, pero es que me encanta, no sé otra manera de decirlo, así que tenía que contártelo.

Resulta que tenía un par de cajones roñosos que ni sé de dónde salieron, y al mismo tiempo necesitaba un contenedor por llamarlo de alguna manera, para algunos de mis productos. Y es que cuando voy a un market, ocasionalmente, la verdad, hay veces que no sé cómo presentar las cosas. Lo reconozco, para tanto no doy: diseñar, crear, inventar, vender, enviar…, no doy para más, la verdad.

Pero no te aburro más, que cuando me pongo, me pongo. La cuestión es que he pensado en estos cajones como algo super útil, me valen para este market al que me han invitado, pero también para un montón de usos molones dentro de casa, por ejemplo:

  • para servir un desayuno en plan chulo
  • para poner toallas enrolladitas y monas
  • para trasladar cosas que tienes entre manos, por ejemplo el proyecto craft de la semana, de una habitación a otra, ¿te ocurre a tí también?
  • para colocar plantas y así decorar cada vez la habitación que te apetezca

y un sin fin de frikaditas que se nos ocurren a las muy frikis y a las que no lo sois tanto, ¿si?

 

El cajón roñoso era este, al que quité el frontal para que quedara abierto y se viera bien el producto.

cajón tuneado missoluciones-pángala

Que cómo lo hice?, pues a golpes, la verdad

La madera quedó astillada pero no me importó en exceso, no buscaba un acabado super fino, sólo algo diferente pero no que captara la atención más que el propio producto, claro.

En un principio pensaba en pintarlo entero de un color, pero pensé que esa era la opción de los vagos, así que me lancé a la aventura. Pensé en un degradado, y luego en que iba a ser una cutrez, por eso tiré por la calle de en medio:

un mismo color en tres tonos distintos, y separados con cinta de pintor, allá vamos.

blanco y amarillo para bajar la intensidad del cajón missoluciones-pángala

Comencé con el tono más oscuro, más intenso, al fondo. Nada más que empecé a pintar escuché la voz de mi querida Vero Palazzo: «el amarillo no es cubriente, cuesta bastante de aplicar». Pero ya era tarde, había empezado, y el caso es que ya lo sufrí aquí, lo sufrí bien sufrido, fue una penitencia a todas mis anteriores faltas, y se ve que no aprendí, upssss.

pintura amarilla que no cubre missoluciones-pángala

Con paciencia y tesón, y sobre todo con bastante pintura, me fui defendiendo

primer tono de amarillo aplicado missoluciones-pángala

Una vez seco preparé la mezcla para el tono más claro de amarillo. Para ello añadí  blanco a una porción de pintura amarilla, y otra vez a darle y a darle. He de confesar que antes de elaborar la mezcla me planteé el cambiar de color, pero mi aspiración era un expositor bastante neutro, no lo quería lleno de colorines pues ello podía desviar la atención hacia los estuches pangálicos, así que adelante con más y más manos de pintura, no había otra.

tono más pálido de amarillo missoluciones-pángala

Y finalmente el tono intermedio, que para mi gusto es demasiado parecido al primero, o el más clarito demasiado pálido, una de dos.

cajón definitivamente pintado missoluciones-pángala

Ahora te plantearás qué ocurre con el espacio sin pintar ocupado por la cinta. Yo también lo hice, en cada una de las miles de capas de pintura aplicadas. Las opciones eran diversas, la determinación rápida:

retirar la cinta missoluciones-pángala

cinta retirada cajón missoluciones-pángala

Tal vez podría haber aplicado cinta sobre la pintura ya seca de los tonos más claros y más oscuros, retirar la primera cinta, y así cubrir esas franjas marrones, pero no lo hice. Y te diré por qué. Pues porque vi que no quedaba mal, y no me fiaba un pelo del comportamiento de este color tan caprichoso. Además la base del cajón no es madera como el resto, sino el compuesto ese de aglomerado finito que se suele usar en las traseras de los muebles baratillos, así que temía que la pintura se desprendiera si aplicaba cinta adhesiva en zonas ya pintadas.

Y bueno, este es el destino del cajón, antaño roñoso, y hoy creo que simpático.

Lo que no sé es cómo presentaré los estuches de papel lavable, si así en plan ordenadito:

estuches ordenaditos missoluciones-pángala

 

orden missoluciones-pángala

 

O en plan desmadre, esto es la jungla, toquen, miren y manoseen, que esto es lo que me gusta a mi:

estuches de papel lavable desordenados missoluciones-pángala

 

desorden missoluciones-pángala

 

¿Y a tí, cómo te gusta más?, ¿te animas con un cajón de estos?, ¿se te ocurren otros usos?. Yo estoy encantada con él, sé que si ya no lo quiero usar en un market, me vale para un show room, o para poner el desayuno el día que logre relajarme un poquito, ya lo estoy viendo: un café con leche grandote, tostaditas con tomate, una revista…