El otro día me hice una funda nórdica y de paso alivié de espacio mi taller. Si, tenía este proyecto empezado desde hacía años, años literalmente hablando, nada de exageraciones. Todo empezó  aquí, febrero de 2013,  cuando te contaba que con ropita de mis sobris y alguna otra prenda nuestra había decidido lanzarme a retalear tiritas, algo sencillito, nada de técnicas depuradas,  pero que me tomó un montón de trabajo. Realmente no sabía si me daría penita emprenderla a tiras con cutter y tijera en las camisas que llevaban cuando jugábamos juntos, pero la decisión estaba tomada y ya no había remisión.

Si la historia comenzó en febrero, en marzo  ya había hecho algo más, el principio fue duro porque en lugar de cortar descosía costura a costura, por aquello de economizar tela de prendas enanas. Durante abril  también insistí en ello, pero hasta agosto no lo volví a tocar, y en mi línea de indecisión en septiembre pedí ayuda y opinión colectiva, ¿incluía la tira turquesa, o no la incluía?.

Pues bien, como te decía al principio, y ya voy, ya voy con la explicación de cómo hacerte una funda nórdica en casa, y no necesariamente  de este estilo, ¡desde septiembre de 2013 que no la tocaba!. Y ya no era el mal rollo del trabajo abandonado, sino que me ocupaba un bolsón enorme y además super chulo que no podía emplear para otros fines, dentro de mi taller ya atestado de materiales y herramientas. Pero llegó el día, han hecho falta dos años para terminarla y, sinceramente, no considero que sea mi obra maestra, tiene muchísimo que mejorar, pero me conformo con ella. Tiene su componente sentimental, me he quitado un peso de encima, y me ha servido para aprovechar una sábana que no utilizábamos apenas, ahora te cuento.

Comienza la explicación, todo lo anterior eran mis rollos, pero ahora sí que te cuento cómo hacerte una funda nórdica por muy poco dinero y no demasiado trabajo.

Como te decía, mi funda está hecha, en parte, de prendas recuperadas. Tú puedes hacerla así, o tirar por la calle de enmedio y terminar mucho antes y con mejor acabado que yo (te lo cuento al final de todo, pero aguanta, aguanta).

LOTE

Mi sistema consistió en crear una pieza de retalitos cosidos, eso ya te lo había contado antes.

Una vez unidas entre sí las tiras, fue necesaria una planchadita, ¡estreno plancha, es genial!, y como no era suficiente,le añadí una pieza de tela de sábana de algodón que en algún momento de mi vida alguien me regaló. Estaba intacta, de un algodón muy agradable, de mucha calidad, y blanco blanquísimo. Con esto ya tienes montada la cara de fuera de la funda nórdica. Poco a poco.

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A continuación venía el cortar, porque claro, las tiras de retalitos eran de diferentes medidas, así que tocaba cortar para igualar. Como no me atrevía mucho, y la pieza era muy grande y por tanto también el riesgo, tomé como referencia otra funda nórdica para igualar las medidas.

Primero corté la parte de arriba y la de abajo, para ello tan sólo es necesario poner la funda ya hecha sobre esta que estamos creando, le damos unos centímetros de más por aquello de las costuras y dobladillos, y el resto fuera, se corta. Por la parte de abajo lo dejé tal cual, pues eran tiras rectas. Por la parte de arriba, la de la tela blanca, es por donde decidí cortar. Marqué una línea recta con ayuda de reglas muy largas, y ya está, sencillo.

A continuación los laterales. El primero fue fácil. Con el mismo sistema que había marcado el borde superior, el de la sábana blanca, marqué el lateral. Necesitas la tabla de planchar o una mesa grande para poder extender la tela, una regla larga, si además tienes una escuadra grande genial, con ella siempre mantienes la línea recta y no inclinada. Consiste en armarse de paciencia, marcar la línea recta con jaboncillo en el lateral de la futura funda, cortar, y remallar

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Y ahora viene la trampa-ahorro que me inventé, y que te voy a contar. 

Verás, resulta que con esto sólo tenemos la parte visible de la funda nórdica, pero, ¿y el revés de la funda, dónde queda y con qué la hacemos?. 

La solución. Yo tenía una sábana de algodón color lila, (hay quien tenía una granja en África ;-)) me combinaba genial con esto, y no sé por qué no la usábamos casi. Se me ocurrió que descosiendo el embozo y todas las orillitas de la sábana (parece mucho trabajo, pero con un descosedor se hace más o menos rápidamente). La idea, modestia aparte fue buena, pues además de que reciclé la sábana, como las fundas suelen ser más largas que las sábanas comunes, al descoser el embozo le añadí longitud. Además había conseguido una tela perfectamente rectangular y de una medida adecuada.

Vale, pues ya lo tienes claro, ahora toca unir la parte visible de tu futura funda nórdica, con esta sábana. Para ello, encarando ambas piezas por su parte del derecho, unimos con alfileres sus bordes superiores, (el inferior no porque es por donde vamos a meter el edredón), y uno de los dos laterales de ambas piezas, en concreto el que ya estaba cortado y rematado.

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Si sigues esos pasos, lo que tendrás serán dos telas juntas unidas por dos lados, el de arriba un un lateral,  ¿si?

Vale, pues ahora viene la parte más complicada de toda esta historia, y no es para tanto, pero sí un poco engorroso, de hecho si lo tuviera que volver a hacer seguramente sería en el suelo.

Pero sea donde sea, lo que necesitas es extenderlo bien evitando arrugas, y hacer coincidir ambos laterales que no están unidos. De nuevo con el jaboncillo, la regla larga, y con ayuda de la escuadra, trazarás una línea recta, que coincida con el lateral de la sábana,  y lógicamente que sea  paralela al otro lateral, cortarás, y rematarás toda la tela.

Llega el momento coser y cantar, porque ya casi lo tienes, lo tenemos. Con ambas piezas encaradas por sus lados del derecho, pasamos un larguiiiiiisimo pespunte desde la parte de abajo de uno de los laterales, hasta el borde de arriba de la funda, y hasta la parte de abajo del otro lateral. Dicho de otra manera, unimos todos los lados salvo en de abajo, porque por ahí metemos el edredón.

Y ya para terminar sólo nos queda el dobladillo de la parte de abajo, pase por plancha, y … lista para estrenar

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Como todavía hace calor, pero no me podía resistir, ya la hemos estrenado. A mi me gusta utilizar la funda nórdica en esta época del año sin rellenar. Así me ahorro el colocar colchas y rollos de esos, y parece que la cama está más arregladita

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Me gusta mucho el detalle de que sea de un color por cada lado, le da un carácter especial que no buscaba en un principio, si me he ahorrado el dinerito de una pieza de tela, y además he recuperado una sábana que no usábamos…, no puedo pedir más, estoy contenta.

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Y ahora viene algo que, si has tenido la paciencia de leerte todo, tal vez estarás pensando:

Y si yo tengo dos sábanas, sueltas, que no utilizo, ¿no me podría hacer una funda nórdica?.

Pues claro que sí, sólo habría que descoser orillas laterales y embozo, plancharlo todo, encarar sus derechos, y coser laterales y parte de arriba. Y ya tienes una super rápida funda nórdica baratita reciclada hecha por tí, ¿te animas?

 

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